Obra hecha por Luis Scafati, artista argentino ilustrador insignia del catálogo de Libros del Zorro Rojo, para la primera edición ilustrada del libro 1984 del escritor inglés George Orwell.
Obra hecha por Luis Scafati, artista argentino ilustrador insignia del catálogo de Libros del Zorro Rojo, para la primera edición ilustrada del libro 1984 del escritor inglés George Orwell.
Título: Mito, poema o vida
Autor: Luis Oquendo
Género: Poesía
Diseño de portada: David Madriz
Dibujo de portada: Édgar Petit
Fotografías: Julio C. Madriz
Fecha de publicación: enero 2023
ISBN: 9798375931876
Editor responsable: EDUSER
Distribuye: Amazon
Prólogo
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Autor: Ángel Madriz
Título: No solo es adiós la ausencia
Género: Poesía
Diseño de la Portada: David Madriz
Dibujo de la portada: Énder Cepeda
Fecha de publicación: Sepriembre de 2022
ISBN: 97983775119038
Editor responsable: EDUSER
PRÓLOGO
Lecturas de la ciudad y el amor en tercios
Ivork
Cordido Demartini
La difícil tarea de vivir una ciudad, con un lago que se
ama y una sequía impuesta e implacable, comienzan a ser considerados como temas
que les son propios a la poesía, y por tanto inalienables. Así nos sentimos
cuando leemos Panorama en un lugar del lago, el primer poema de No
sólo es adiós la ausencia, último libro de Ángel Madriz, en donde
fusiona en la poesía la esencia narrativa que, seguramente, es el origen a la
misma. Con ello puedes saltar de un poemario a otro para situarte en una
historia que se manifiesta épica, no contemplativa, íntimamente imbricada en
cada gesto y vivencia. Y es que son los Bártulos de oficio
-título de su libro anterior- de cada bardo, que a los ojos no atentos a la
lectura parecen distintos por sus envoltorios, con los que se empeña el poeta
en contarnos sus vivencias en frases concretas, hechas de interioridades e
identificaciones con la marina: los espacios constantes, los que lo acompañan
sin pedirle aprobación. Lago, mujer, ciudad, rutina y vivencias de existir.
Todo, de un libro a otro, de un contar a otro, de un expresar a otro, en una
especie de diálogo permanente entre lo vivido y lo sentido, haciéndose vívido,
erótico, sensual que es el gran reto de la poesía, el estar dentro y estar
fuera simultáneamente, para extenuarse y levantarse en “la caída en libertad
de fallecer, /su desamparo de estrellas y presagios, /aquellos que de siempre
hayan sido aliados nuestros”
Así
la ciudad Maracaibo, es una mujer que no puede ser abandonada, ni sentenciada,
aunque pueda parecernos que “ya es tarde para almacenar
proposiciones…derribadas…ejecutadas/ Infectadas en desahucios/Segada a la
desidia.” Pero la ciudad, como nuestros iguales no se rinde, cada día se
despierta adormilada y se transforma al calor en un grito de alegría, de
algarabía “porque una mujer en la mañana, después de amar y ser feliz, /-no
puede ser de otra manera mientras amanece y se decide el porvenir-/suele ser retórica
de la felicidad, anhelada pero amurallada por la indolencia en todos sus
puntos cardinales.”
Sentimientos
que deslumbran desde el primer contacto con ella con su sol y sus calles que
enamoran, que son caras de una misma moneda para todos los que recalamos a su
existir de puerto, para quedar atrapados en un sentir estupendamente descrito
por Ángel Madriz:
La
lectura de No solo es adiós la ausencia, nos identifica con Ananda
Coomarawaswamy, porque comprendemos a cabalidad que las carencias humanas son las necesidades del
hombre en su totalidad, que el pan no es el único alimento, porque la ambrosía
del poeta está en el alma de su ciudad, su aire, su jolgorio de cada mañana,
que se regocija con sus aguas, “su olor a corvina en mojito o sus pastelitos
de papa y queso”; es la estética perenne de la calidad humana o quizás el
soliloquio del caminante que ama hasta la locura al lago y camina cual Arlequín,
de Guillermo Meneses en diálogo con los peces y con las madréporas
caribeñas.
El
diálogo interior entre el que está afuera y el que está dentro del poema, el
poeta y el observador –que es también el poeta-, nos lanza su manifiesto
estético:
Podríamos
decir que Ángel Madriz es un escritor de poesía, sin pertenencias o
pretensiones a movimientos…. ahierático… y como tal escribe como lo dicta el
ritmo, de la rabia o la alegría para construirlo, no se fija en cánones porque
es un coloquio con cuestionamientos, con aceptaciones, con rechazos….entonces
el diálogo se transforma en acaloradas discusiones hasta agarrase la pechera de
la frase tropical, de un verso que no le gustó de sí mismo, vocifera en su
contra, ¡se desdobla sobre sí como un contrincante enfurecido! más no
irreflexivo…luego afloja la chorrera del verbo y se oye, siente donde falta una
nota, o porqué desafina, la manosea y vuelve a escuchar el dictado, así una y
otra vez hasta encontrar la armonía en su imaginario…. nos da un impulso
inicial para reflexionar sobre los elementos esenciales que le definen como
poeta, y como tal único dueño de sus quimeras, ese catálogo particular de
efigies fijas, fosilizadas a la espera de un nuevo soplo vital (poema, melodía,
dibujo, forma, película, etc.) que las restituya a la esfera de la imaginación,
o esencia misma de la humanidad…y ese aliento cobra sonoridad en la Semiótica
del amor:
Como
cualquier materia prima para la actividad creativa las imágenes son indómitas y
luchan para romper las inmovilizaciones, las ataduras y el bozal ceden ante la
persistencia del artista, ese proceso habremos de repetirlo, conscientes o no
de ello, ante cada obra -verso, frase, párrafo, figura, melodía- para
apoderarnos de su esencia, del momento en el que se hizo luz y forma, es porque
toda imagen es en sí misma un concepto total, un discurso o una idea que se
basta a sí misma para llegar a lo absoluto, y es producto de una cualidad
natural de los seres humanos: la intuición primitiva inicial, ante una
presencia objetual o inmaterial, que produce en cada individuo un conocimiento
inmediato que se transforma en poema ante el sol amarillo porque:
¡Tanto
dolor y tanto amor por su ciudad desde el exilio, nos la entrega Ángel Madriz
en No solo es adiós la ausencia!
Antología
Abuelo y carretilla
Del miedo a la acción
Ángel Madriz
El
miedo no es un defecto. Es una manifestación de nuestras ganas de vivir.
Sentimos miedo porque estamos en peligro o sencillamente experimentamos la
posibilidad de una derrota final. Sin embargo, el miedo también nos impulsa a
superar cualquier obstáculo que se nos presenta en nuestras rutas para ser
felices. Tener miedo entonces no es ser cobardes, es el punto de partida para
descubrir que somos valientes. Cuando nos damos cuenta de que el miedo nos
consume en la soledad y nos impide luchar por la libertad, surge entonces ese
coraje que nos ayuda a vencer, en un acto íngrimo de compromiso con nuestras
ganas de amar, los azotes de la tiranía. Experimentamos así el valor de saltar
hacia adelante y entendemos que ser valientes no es no tener miedo sino luchar
para vencerlo en un accionar hacia la libertad. Podemos tener miedo pero
descubrir que somos valientes porque decidimos alimentarnos con nuestras
decisiones para desatarnos de cualquier cadena que nos inmoviliza.
El
extraordinario militar y político judío Moshed Dayan dijo en una oportunidad
que la libertad es el oxígeno del alma y estoy convencido que es ese oxígeno lo
que en definitiva está impulsando al pueblo venezolano a actuar pese a la tan
despiadada y monstruosa tiranía que se ha empeñado en esclavizarlo durante
estos últimos veinticinco años. Si vemos la actuación que ha ejercido, el
pueblo venezolano durante estos últimos meses de este 2023, podemos decir,
claramente que ha entendido que sólo liberándose del miedo puede llegar a ser
libre, sólo con las fuerzas del valor podrá rescatar al país de los más
nefastos y destructivos vicios del histórico socialismo oscurantista que, desde
Cuba nos llegó encarnado en la mácula engañosa de la traición. Ya nos lo dijo
Aristóteles una vez en su Política. Sólo superando los miedos se puede llegar a
ser libre.
Cuando
veo que desde la oscuridad, la sequía, la inmovilidad, la enfermedad, el
hambre, la represión, la corrupción, el sadismo, la tortura y la burla se
destruye una nación y que ésta, decide no rendirse; que contrariamente a pesar
de que sufre, padece y muere, deja de rumiar la impotencia, el odio y la
frustración para lanzarse a la calle, olvidando por momentos que la minuta del
poder es la usurpación y con ella se identifica como verdugo, masacrando
cuerpos, destrozando rostros y ensangrentando las calles de un país que una vez
les dio la posibilidad para engrandecerse, concluyo sintiéndome orgulloso,
siento que pertenezco a una raza que está dispuesta a arrancarle al opresor el
porvenir que ha lúgubremente enjaulado en las mazmorras de la indignidad. Y es
que la carta de presentación de la ambición, la megalomanía y el desenfreno ha
sido siempre el abuso, la violación, la miseria, la oscuridad, el exterminio.
Bastaría con medio revisar períodos como el de Stalin, Mao, Pol Pot, Fidel, Kin
Il Sung entre algunos y los veríamos repetidos en este momento tan aciago que
resistimos, donde el mal tiene su carta roja de presentación. Sin embargo, los
líderes tienen sus momento de insurgencia y hoy, Venezuela, como nunca quizás
en su historia, tiene una voluntad que impulsa, una palabra que involucra, una
fuerza que te acompaña y una amor que nos seduce, todo lo requerido para que la
ruta hasta la libertad no pueda ser frenada por el oscurantismo propio de quien
se cree indestructible porque lleva el mal como un estandarte
La realidad
siempre ha sabido demostrarnos que, como decía el músico jamaiquino Bob Marley,
es mejor morir luchando por la libertad que vivir preso todos los días de tu
vida. El opresor jamás reconocerá que oprime, por lo que el oprimido debe
hacerle saber que está cansado y que va por su libertad. Sólo esa
explicación percibo en quienes han perseverado marcándonos los derroteros
dentro del camino que debemos seguir hasta verlo iluminado, humedecido,
sembrado y lleno de rostros que jamás volverán a creer en personajes cuyos
pasados este marcado por el resentimiento, el odio, el oportunismo y la
traición.
Es difícil liberar a
los necios de las cadenas que veneran, decía Voltaire, pero es grato y
satisfactorio liberar al necio mostrándole de dónde vienen las cadenas y para
qué sirven. Es difícil no sentir miedo cuando el enemigo no tiene escrúpulos,
es el caso del usurpador y sus huestes homicidas, pero cuando está en juego el
hijo, la madre, la libertad, la familia, el miedo siempre es vencido por la
decisión que viene del alma y se transforma en ese oxígeno, que servirá como
combustible para impulsar las fuerzas con las que alcanzar y construir nuevos
sueños.
Autor: Ángel Madriz
Título: Venezuela, Itinerario de Adiós
Diseño de la portada: Edinson Castro
Dibujo de la portada: Luis González
Fecha de Publicación: Septiembre de 2020
ISBN: 9798685089472
Ediciones EDUSER
Responsable: David Madriz
Distribuye: Amazon
Prólogo
¿Por qué escribir?
Ebrahim Faría
Es la primera pregunta que Ángel Madriz se hace a sí mismo, ante la tristeza, la desesperanza y la muerte. Se interpela e inmediatamente responde. Es imposible quedarse callado. Sería como dejar de respirar, renunciar a vivir, aceptando las calamidades que ensombrecen la ciudad y el país, microcosmos al que siempre escribió proclamando sentimientos de libertad, justicia y amor.
Desde el primero al último poema esta pregunta y sus implicaciones existenciales gravitan, línea a línea se asoman, se sugieren, se evidencian, denunciando, con firmeza y sin ambigüedades, la amargura que hoy envuelve a Venezuela. Acusa de este modo, señalando con crudeza a quienes se han encargado de generarla y de socavar la esperanza de toda una generación.
Dios es un motivo novedoso en esta nueva etapa. Origen y término, alfa y omega del universo, se constituye hoy en elemento y tema central de la existencia humana para Madriz, es el numen de su expresión poética. Dios aparece como elemento esencial para discernir sobre el problema social, y sobre todo del problema humano, temática del libro en su totalidad.
La interpretación y sobre todo cualquier salida
propuesta a la crisis social, moral y existencial que arrastra a la sociedad venezolana,
tiene como elemento clave la presencia omnímoda de ese origen esencial y
fundamental del ser humano.
En el encadenamiento de los poemas observamos una
lucha permanente de opuestos: muerte y sacrificio/felicidad postergada, miseria
del poder/juventud heroica.
La juventud es la representación del futuro. El relevo
generacional, germen de héroes que constituyen la garantía de la esperanza, llama que mantiene
la fe y la lucha por un país que tiene pendiente su amanecer, bajo la luz del
Creador que se proyecta en prístina libertad
De este modo “Más allá de la esperanza” condensa y
esparce variados tópicos frente a los “testaferros de los sueños”, el “poder
rojo” que lacera la patria: el desarraigo, la muerte de los jóvenes en las
calles y la tristeza de ver un país humillado en la miseria.
Antología
Mi país es sacrificado
Mi país ahora, cuando esperaba ver
pasar su brillantez
escapa, huye, sufre y se avergüenza de sí mismo,
en un nudo de emociones, un remolino de
tormentos,
porque ha perdido la presencia del atado de sus
rostros
al tiempo que su cuerpo
se disloca en presencia plena
y en ausencia absoluta de su época.
Mi país es una entrega
que se hace a los testaferros
de los sueños
para vaciarlo de la nobleza de su esencia y
convertirlo
en un apéndice de la miseria.
Mi país cunde de miedo
lacera a sus hijos, quiebra su alegría, dispersa
sus fuerzas
y se dispone a perderse
entre una multitud de almas
que yacen a la espera de Dios.
Mi país siempre ha sido
un vendaval de amor
un remolino de luces
y hoy más que nunca
espera ascender al cielo
y clamar por las promesas del Padre.
Hay
un dolor